EUA limita el recurso al asilo internacional para migrantes

EUA limita el recurso al asilo internacional para migrantes

17 noviembre, 2018 0 Por LegalzoneMx

EUA limita el recurso al asilo internacional para migrantes

Ante el creciente éxodo de migrantes centroamericanos, las leyes de asilo estadunidenses han reformulado sus criterios para no permitir tanta “flexibilidad legal” que motive falsas expectativas de ingreso a los Estados Unidos.

En su página oficial, la US Immigration Suport establece claramente que “Las personas perseguidas en sus países de origen pueden solicitar el estatus de refugiado, asilado o protegido temporal en los Estados Unidos.”

Sin embargo, la U.S. Citizenship and Immigration Services (USCIS) establece claramente que “las dificultades económicas no se consideran razón suficiente para solicitar el estatus de asilado o refugiado.”

 

Previendo la movilización masiva centroamericana, el pasado 11 de julio la USCIS emitió un memorándum que agrega modificaciones a la política de asilo en la frontera, éste subraya:

 

  • Los agentes de asilo de la USCIS se guiarán exclusivamente por sus estatutos de ley, aceptando como razones de asilo la persecución por raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social en particular u opinión política.

 

  • Se desestima cualquier petición de asilo por violencia doméstica y de pandillas.

 

La controversia y el rechazo no se hicieron esperar: cuando el fiscal general, Jeff Sessions, expuso las nuevas limitaciones de asilo por violencia doméstica o pandillas, desató fuertes criticas entre jueces, ex magistrados y abogados de inmigración, quienes afirman que revocar este criterio —vigente desde hace décadas— pone en evidencia la falta de autonomía de los jueces migratorios.

Benjamin Johnson, Director Ejecutivo del American Immigration Lawyers Association (AILA) está convencido que estas restricciones en las leyes fronterizas fortalecerán una tolerancia cero, y esto, mas allá de favorecer al sistema de ley —y las relaciones internacionales— causará serias afectaciones.

 

Pese al rechazo generalizado, el pasado 10 de noviembre el presidente Donald Trump agregó “una raya más al tigre”: una prohibición de 90 días a quien intente solicitar asilo en cualquier sitio que no sea un punto oficial de cruce fronterizo. En específico el mandatario señaló que esta suspensión temporal de los procesos es urgente para contrarrestar la avanzada de la caravana migrante que atraviesa México de camino a sus fronteras. “Por ello debo tomar acciones inmediatas para proteger el interés nacional, y para asegurar la efectividad del sistema de asilo para solicitantes legítimos que demuestren que han huido de la persecución y que merecen los beneficios especiales del asilo”, agregó.

 

Por su parte, el reciente nombrado Fiscal General Matthew Whitaker apoyó la medida, argumentando que el sistema para refugiados ha venido acumulando problemas en su estructura legal, por lo que la intención del presidente es recomponerlos y adecuarlos a las necesidades migratorias actuales: “La mayoría de las solicitudes de asilo que surgieron de este sistema no eran merecedoras de este.” Señala.

 

Lo que desde el punto de vista social parece un necesario acto de solidaridad, desde la perspectiva del Estado de Derecho es un ejercicio masivo de anomia y ausencia de leyes.

 

La caravana de centroamericanos que inició su travesía el 12 de octubre (fecha simbólica que conmemora el encuentro de Latinoamérica con el Viejo Mundo) constaba al principio de 600 migrantes, en cuestión de semanas se contabilizaban más de 4 mil, y actualmente se calcula un éxodo global de más de 10 mil, si consideramos la tercera caravana de migrantes de Ecuador, Brasil y Venezuela.

Desde el pasado 15 de noviembre 2 mil 500 migrantes apostados en la zona fronteriza de Tijuana ha generado una tensa relación entre los grupos de apoyo y quienes rechazan el éxodo por sus afectaciones inmediatas.

Mientras tanto, los migrantes se mantienen firmes en su exigencia al gobierno estadounidense; afirman que no retrocederán ni un paso en su intento por obtener el asilo o el estatus de refugiados, alegando que salieron de sus países a causa de la extrema violencia y pobreza, dos razones que el gobierno estadounidense ha dejado bastante claro que no son reconocidas por sus leyes migratoria para tal efecto.

Imagen de elpais.com